Aug 31 2009
LA ORACIÓN Y EL PODER DE MIS MANOS
A Dios le agrada escuchar tú oración, se place al escuchar tus sueños, tus anhelos, se goza cuando lo alabas y se deleita cuando le das gracias. Sólo por ser su hijo Dios te llena de bendiciones, te muestra su poder y autoridad, y trae liberación y sanidad a tú vida. Debes tener cuidado de no apartate de su lado; no caigas en odio, ni en tentación, no seas negligente y mucho menos necio, porque así el Señor se agradará de tu corazón y se complacera al escucharte en todo momento. Deja que Dios te muestre su gran poder y te goces de su presencia.
“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.” 1 Timoteo 2:8



